La formación bonificada —más correctamente, formación programada por las empresas— permite a las organizaciones financiar parte o la totalidad de la formación de sus trabajadores aplicando bonificaciones en sus cotizaciones a la Seguridad Social. El sistema lo coordina FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo), junto con el Servicio Público de Empleo Estatal.
¿Qué es el crédito de formación?
Cada año, las empresas que cotizan por la contingencia de formación profesional disponen de un crédito de formación. La cuantía depende de lo cotizado por ese concepto durante el año anterior y del tamaño de la plantilla: las empresas más pequeñas cuentan con porcentajes de bonificación más altos, e incluso existe un crédito mínimo para las de menor tamaño. Ese crédito es «de usar o perder»: si no se consume dentro del ejercicio, no se acumula para el siguiente.
¿Quién puede bonificar formación?
Con carácter general, puede hacerlo cualquier empresa con centro de trabajo en territorio estatal que cotice por formación profesional y forme a trabajadores asalariados en régimen general. Quedan fuera, por ejemplo, los autónomos sin trabajadores a su cargo, que disponen de otras vías de formación. El trabajador debe estar dado de alta en el momento de realizar la formación.
Cómo funciona, paso a paso
- Detección de necesidades. Qué competencias quiere reforzar la empresa y en quién.
- Comprobación del crédito. Se verifica el crédito disponible del ejercicio.
- Definición de la acción formativa. Contenidos, duración, modalidad y grupo de participantes.
- Comunicación de inicio. La formación se comunica con la antelación que marca el procedimiento.
- Impartición y seguimiento. Los trabajadores realizan el curso con tutorización, evaluación y registro de la actividad.
- Finalización y documentación. Se generan las evidencias y la documentación del curso.
- Aplicación de la bonificación. La empresa aplica la bonificación en sus seguros sociales cuando cumple los requisitos.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Presentar la bonificación como «formación gratis»: la empresa adelanta el coste y luego bonifica.
- Dejar el crédito sin usar hasta diciembre y quedarse sin margen para organizar nada.
- No respetar los plazos de comunicación de inicio y fin de cada acción.
- No conservar las evidencias de participación y aprovechamiento que pueden requerirse en una revisión.
¿Qué cursos se pueden bonificar?
En general, la formación debe responder a una necesidad real relacionada con la actividad de la empresa. Áreas como la inteligencia artificial aplicada, la ciberseguridad, la protección de datos o la prevención, o las competencias digitales encajan muy bien, porque mejoran directamente el desempeño y ayudan a cumplir obligaciones del negocio.
Cómo te ayuda Proyecto Estudio
Nos ocupamos de que la formación no se convierta en una carga administrativa: te ayudamos a detectar la necesidad, seleccionar o configurar los cursos, organizar los grupos en el campus, tutorizar la formación y generar la documentación correspondiente. Puedes empezar por nuestra página de formación bonificada o consultar la guía FUNDAE.